El velo y su tradición

En algunas culturas de Oriente, el velo cumplía la función de ocultar casi por completo el rostro de la novia que sólo se dejaba ver ante el esposo una vez finalizada la ceremonia. De esta manera, en el marco de un matrimonio previamente concertado por las familias, el aspecto de la mujer era la sorpresa del evento.

Por su parte, según la tradición romana, el velo protegía a la novia de los malos espíritus, el mal de ojo y la envidia. Con el tiempo, su uso difundido principalmente en Inglaterra, comenzó a considerarlo un símbolo del recogimiento, la inocencia y la virginidad de la mujer. Hoy día es posible que muchos de estos conceptos no sean realmente buscados por la novia aunque la gran mayoría se resiste a abandonar el uso de este elemento tan seductor y elegante.