Todas las bodas tienen algo en común: parte de los invitados son familia y otra parte son amigos de los novios. Todos sabéis que con estos últimos nos gusta hacer un tipo de fotografía diferente. Nuestra meta en cada boda es que la gente se sienta a gusto con nuestro trabajo y sobre todo que se diviertan mucho. Tenemos a nuestro favor algo muy importante siempre. Y es que en todas las bodas la gente va muy predispuesta a pasarlo bien. Una boda es una fiesta y como tal, todos van a divertirse. Por este motivo siempre les hemos dedicado a los amigos de los novios un tipo de fotografía con la que no cuentan, y lejos de los aburridos posados, hemos desarrollado una forma de trabajar con los más jóvenes (a veces no tanto) en la que logramos sorprenderlos. Tenemos muchos recursos para que la gente se divierta con cada disparo de cámara. Como os decía al principio, tienen claro que van a pasarlo bien, sólo necesitan un “empujoncito” y nosotros ahí estamos para dárselo 🙂